Clásicos y Elegantes

IWC Schaffhausen

El azul es el color del cielo y del mar, imponentes masas dadoras de vida, infaltables dentro del planeta Tierra. El azul es hoy un color de moda, pero IWC Schaffhausen produjo sus primeros relojes con carátula azul hace cincuenta años y marcó una tendencia. Para acompañar esa inclinación por el color, ahora también presenta dos de sus modelos Portugieser más populares en azul: Portugieser Automático y Portugieser Cronógrafo con caja de acero inoxidable y carátula azul.

El Portugieser Automático lleva el calibre 52010 de manufactura IWC Schaffhasuen. Adornado con componentes cerámicos, el sistema de cuerda automático Pellaton genera una reserva de energía de siete días en dos cilindros. Ubicada en las 3 horas, una pantalla indica la energía restante en cualquier momento. A las 9 horas se posiciona la pequeña carátula que señala los segundos. La caja de acero inoxidable y las manecillas están bañadas en rodio. Este detalle acentúa el contraste con el color azul profundo de la carátula. Otra de las características de la pieza es su masa oscilante con medallón de oro de 18 quilates y el vidrio de zafiro convexo anti reflectante en ambas caras. Su hermeticidad es de 3 bar y su diámetro de 42,3 mm. La pieza se acompaña con una elegante pulsera de piel de aligátor negra.

El modelo Portugieser Cronógrafo, uno de los relojes IWC Schaffhausen más famosos, se exhibe por primera vez con una delicada carátula azul. Su clásico diseño atemporal de los relojes Portugieser de 1930, se presenta irresistible para cualquier muñeca. Su diámetro es de 40,9 mm, la caja es de acero inoxidable y las manecillas están bañadas en rodio. Todo combina a la perfección con el azul. Su movimiento es mecánico y posee la función de cronómetro con minutos y segundos. La reserva de cuerda es de 44 horas y su hermeticidad al agua es de 3 bar. La correa de la pulsera es de piel de aligátor negra y el vidrio es de zafiro convexo, con revestimiento anti reflectante en ambas caras.

La elegancia de las piezas que la manufactura suiza IWC Schaffhausen fabrica, data de 1868. Se trata de ciento cincuenta años de expertise en fina relojería y soluciones innovadoras que lo posicionan como hacedor de obras maestras de la Haute Horlogerie. IWC Schaffhausen fue creada en ese año por Florentine Ariosto Jones. De nacionalidad norteamericana, este innovador señor nacido en Boston se asesoró con los relojeros suizos más calificados, adoptando la tecnología más moderna que existía en la zona del río Rin. Ubicándose en la ciudad suiza de Schaffhausen pudo lograr su preciado objetivo: tener movimientos de altísima calidad. El plan de Florentine era combinar las técnicas de producción utilizadas en la manufactura de relojes en Estados Unidos, con las habilidades que los artesanos relojeros suizos poseían. Por eso, el legado de IWC Schaffhausen se basa en el espíritu pionero y emprendedor; y en la búsqueda constante de la perfección.

Además de ser una empresa que valora la ingeniería y el diseño, del mismo modo también se interesan por la ecología y las problemáticas sociales. Es por eso que priorizan la producción sostenible, cooperan con organizaciones que cuidan al medio ambiente y apoyan a las instituciones que se dedican a trabajar con niños y jóvenes.

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