El Viajero Sofisticado

Nueva Zelanda

Despertarse en un lugar donde cada día hay algo nuevo a la espera. Recorrer caminos sin siquiera saber en dónde terminarán. Sumergirse en aguas tan profundas como azules, que pintan el paisaje y se confunden en el horizonte. Porque viajar a Nueva Zelanda es vivir una experiencia diferente; ya sea en la playa, en la ribera de un río, o simplemente descansando en la orilla del lago. Este maravilloso destino junto al mar ofrece paradisiacas islas e increíbles experiencias a la espera de los más exigentes y aventureros turistas.

Entre los destinos a visitar, destaca en primer lugar Paihia, ubicada en el corazón de la bien llamada Bahía de las Islas y al norte subtropical del país. Un lugar de vistas espectaculares, donde se puede nadar con delfines, obtener una lección de historia en los hermosos terrenos del Tratado de Waitangi o caminar hasta Haruru Falls para intentar ver el taniwha, el monstruo acuático, que se rumorea que vive en la piscina por debajo de las cataratas. La ciudad propone paseos escénicos en todas las direcciones y playas aisladas de arena dorada salpican la costa. Paihia se sitúa a unas tres horas en coche al norte de Auckland.

La comunidad junto a la playa de Mount Maunganui, el famoso escenario del señor de los anillos, ha sido durante mucho tiempo un lugar favorito para las vacaciones de camping de verano. Pero esta bulliciosa ciudad de Bay of Plenty es también el hogar de una comunidad que adopta el estilo de vida relajado del surf durante todo el año. Después de un rápido ascenso por Mauao, también conocido como The Mount, y de un baño rejuvenecedor en las piscinas de agua salada en la parte inferior de la colina, nada mejor como relajarse con una degustación de cervezas artesanales preparadas en The Rising Tide.

Pero no todas las ciudades costeras dan al océano. Tal es el caso de Tome Taupo, que se encuentra en su lago homónimo, un cráter lleno de agua formado por una serie de enormes erupciones volcánicas. Taupo está situado en el centro de la Isla Norte, a tres horas y media en auto al sur de Auckland y cuatro horas y media en auto al norte de Wellington. Simplemente hay que seguir el vapor y uno podrá encontrarse con las aguas termales gratuitas que están diseminadas por todo el lugar. En invierno, un viaje de ochenta minutos permite llegar a las laderas del campo de esquí Whakapapa en el Monte Ruapehu.

Un poco más al norte, al descender hacia Nelson, se obtiene una vista panorámica de la playa de Tahunanui, una de las varias y gloriosas extensiones de arena repartidas por la Bahía de Tasman, en el extremo norte de la Isla Sur, la cual abarca el espectacular Parque Nacional Abel Tasman y Nelson Lakes. Aquí hay mucho que disfrutar, como grandes galerías o parques nacionales divinos, pero un imperdible es el Nelson Craft Beer Trail. La buena cerveza abunda en esta parte soleada del país; se puede probar una excelente cerveza local en el Free House, un pub tranquilo y acogedor en lo que alguna vez fue una iglesia reformada holandesa. Además, durante la primavera, se recomienda visitar el Jardín Japonés Miyazu porque es cuando los cerezos están en flor.

Para quienes buscan vivir una experiencia única, distendida y alejada de la ruta el tren Transalpino es el indicado. El mismo parte de la estación de Christchurch a las ocho de la mañana recorriendo doscientos cuarenta kilómetros de paisajes increíbles con belleza extrema donde se vive al máximo cada segundo de su viaje, para luego finalizar el recorrido en la ciudad de Greymouth a las trece horas.

Por último, otro de los puntos turísticos que distingue, se encuentra encaramado en una península, en un tramo aislado de la costa del Océano Pacífico, donde las montañas cubiertas de nieve se inclinan hacia el mar. Kaikoura es famosa por ser un lugar privilegiado para la observación de ballenas y por su abundancia de deliciosos mariscos. En este punto turístico, destaca la cabalgata guiada de medio día, en donde es posible montar estos plácidos pero inteligentes animales a lo largo de la playa y hacia la colonia de focas.

Natural y salvaje, pero también agitada y dinámica. Nueva Zelanda ofrece una serie de lugares imperdibles, en donde la aventura se entremezcla con el placer, y la naturaleza ofrece a los visitantes la oportunidad no solo de experimentar diferentes paisajes, sino también de vivirlos.

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