Ready to Wear

Chanel

En un mundo ultra tecnológico en el que el diario vivir cada vez más desmaterializado, Karl Lagerfeld pone nuevamente a los humanos en el centro de todo, haciendo que la Tecnología íntima sea el tema de su colección. Su visión hace homenaje a una mujer caminando por kilómetros de cables, estantes metálicos y gabinetes de computadora: ella es el corazón del Data Center Chanel, quien tiene la última palabra y la mujer de este universo digital. Esta temporada más que nunca, con gracia y ternura, la feminidad toma el control en una colección que combina la audacia de la lencería con la comodidad del tweed. La mujer Chanel viste su babydoll y negligé en seda y encaje.

Y sobre eso, luce despreocupada una chaqueta de tweed con hombros redondeados, mangas largas y solapas anchas, y una falda pantalón con cierre al frente y atrás. Lleva una cartera de mano en forma de robot.

Su modernidad se confirma con nuevos detalles por medio de nuevos materiales y un armario que no es para nada clásico, dice Karl Lagerfeld. Los cierres de contacto reemplazan los botones, el trenzado se convierte en un cable de jersey grueso; el tweed incluye hilos de caucho y tiras de vinilo multicolores; hilos de algodón, denim y lana se alinean como un sinnúmero de cables electrónicos; los cuellos y puños envueltos en una gasa transparente con relieve. Explosiones de color se encuentran por todas partes sobre fondos de azul, rojo, amarillo, rosa, morado, negro y azul marino, una mezcla de pasteles y tonos eléctricos. Esta energía contemporánea es difundida uniformemente sobre gorras de seda o tweed, elegantes carteras de mano de cuero perforado color plateado, zapatos planos con correas cruzadas, y los collares de dijes grandes que parecen tarjetas de identificación sujetada con un gancho de seguridad.

Como si lo hubiese puesto apresuradamente, las chaquetas sin forro y los abrigos grandes en tweed, tan ligeros como las prendas de punto, se visten sobre faldas largas y blusas plisadas. Se alternan con chaquetas asimétricas, combinadas con faldas de zipper con pliegues planos que revelan debajo pantalones cortos de seda y encaje. El nuevo bolso Gabrielle sugiere una nueva manera de llevarlo puesto: sus correas dobles se deslizan alrededor de la cabeza como un suéter y bordean con indiferencia el cuello y los hombros como lo haría un collar. La gasa de algodón envuelve suavemente los abrigos y vestidos, resaltando los bordes con camelias. Una falda de gasa de algodón es adornada con una camelia XL completamente plisada.

La tecnología viene vestida con una suavidad sin precedentes, con blusas con puños con volantes y vestidos de seda cuyos motivos se inspiran en el mundo digital, u otros vestidos con enormes bolsillos redondeados. Abre la puerta a una feminidad exquisita, en donde la seda, el encaje y el georgette de crepé se entremezclan en las más delicadas tonalidades aperladas, rosa pálido, rosa caramelo, resplandor rosáceo y color durazno, paseando hasta el azul medianoche. A partir de ahí, la ropa interior se convierte en ropa visible: chalecos de plisado plano o de acordeón se entallan sobre babydolls y negligés, mientras que faldas de encaje guipur y pantalones de pijama de seda y encajes piden ser utilizados como ropa de día. Las blusas se combinan con cierres de contacto, lentejuelas que parecen componentes electrónicos, plumas y volantes. Los vestidos de noche se enfocan en voluminosos plisados sunray, adornados con bordes de plumas de marabú.

Esta colección dirige el enfoque hacia la lencería chic, cuya elegancia contrasta ferozmente con la realidad de nuestro mundo automatizado. Sin la mano humana, sin la delicadeza y el conocimiento, nada sería posible. Después de todo, robots que llevan trajes Chanel, ¿no demuestra quizá que más que cualquier descubrimiento tecnológico, es la feminidad que realmente trasciende en el tiempo?

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