Contents Issue 2009

- Fantasia Convertida en Realidad, Princess V85
- Mas Cerca del Mañana, Bang Olufsen
- Fresca y Simple Elegancia, Carolina Herrera
- El Nuevo Icono de Tribeca, Residencias Unicas New York
- Exclusividad en Diseño, Studio Vivai
- Coleccion Givenchy Otoño Invierno, Una Creacion de Nicolas Degennes
- Mas Alla de los Limites, Phenom 100
- A la Conquista del Mundo, Pangaea
- Elegancia en el Upper East Side, The Laurel Condominium
- Bienvenida Innovacion, Chanel 2009
- Nieve y Esqui en Cinco Resorts Unicos, Vail Resorts 2009
- Una Torre de Felicidad y Éxito, Fortune International

- Tradicion por la Excelencia, Chopard Croisiere 2009
- Maletas y Accesorios de Lujo, Ultimas Tendencias.
- Absolutamente Irresistible, La Nueva Fragancia de Givenchy
- Una Nueva Manera de Viajar, Bell Helicopter
- Charlize Theron, La Mujer Jadore
- Innovacion Extrema, Sasami
- Proyectos a la Perfeccion, AsyA Arquitectos
- Master Compressor Extreme Tourbillion, Jaeger Le-Coultre Byblos
- Sofisticado Diseño Italiano, Bulgari Resort Bali
- Productos Exclusivos, Fractional Ownership Argentina
- Atrevida y Envolvente, Dior Homme Sport
- Un Clasico que Marca Tendencia, Novecento
. Fitness de Exportacion, Jorge Dolarea Coach

     
 

Elegancia en el Upper East Side
The Laurel Condominium

Sus creadores, visionarios, se propusieron resumir seis conceptos de idiosincrasia absolutamente neoyorquina: “elegante, fuerte, clásico, fresco, rápido, experimentado”, junto con la idea, siempre tentadora, de “gratificación inmediata”. El resultado de ese cóctel es The Laurel, el condominio de moda en el Upper East Side de Manhattan. Una calificación que, en ese resplandeciente distrito neoyorquino poblado por vecinos que van desde Woody Allen hasta Ralph Lauren, pasando por políticos, escritores y mega empresarios como George Soros, es mucho más que una distinción.

Realizado por los developers Izak Senbahar y Simon Elias y diseñado por los premiados arquitectos Costas Kondylis y Brian Callahan, The Laurel integra en su concepción el diseño llamado “de arte”, con un deslumbrante abanico de amenidades pensadas hasta el último detalle para resaltar la noción de estilo de vida. La calidad de los materiales, desde la piedra de Indiana, hasta los gigantescos ventanales vidriados, los baños escultóricos de mármol blanco y cerámicos italianos en los techos, los accesorios vanguardistas de las cocinas con prestaciones de nivel gourmet, e incluso, las panorámicas que se van revelando desde cada una de las ventanas, fueron precisamente orquestados para sacar la máxima ventaja de todo lo que la vida urbana moderna tiene para ofrecer.

Muchas de las 129 residencias de The Laurel, que abarcan desde estudios hasta unidades de cuatro habitaciones, fueron diseñadas con espacios enlazados entre sí o ubicadas estratégicamente en las esquinas, para maximizar la luz y las vistas. Cada una de ellas fue planificada con toques únicos, lujos naturales y también manufacturados,  como pisos de cedro sólido en diversos tonos y terminaciones a elección, o tecnologías de control central de clima, que permiten planificar las temperaturas interiores hasta un año. Los baños principales sorprenden con sus “Espejos Mágicos”, pantallas de LCD integradas a paneles de vidrio (para mirar desde despampanantes bañeras de colección), cabinas de ducha y sistemas de spa termostático. Las cocinas son dignas de la casa de un chef; heladeras para vinos, freezers sub-cero profesionales, y hasta hornos para cocción a vapor integrados.
Los espacios compartidos y sus amenidades para propietarios son igual de exclusivos.  Es en el Trophy Club, el fitness center dotado con un circuito de máquinas cardiovasculares de última generación, dos piletas construidas a medida y una tercera de resistencia de 15 metros, que el instructor neoyorkino top, John Sitaras, se encarga de las sesiones de entrenamiento privado, para residentes entusiastas de los triatlones. En efecto, este espacio cuyo diseño fue supervisado por Sitaras, es el primer Centro dedicado a esta especialidad deportiva en Manhattan.

A la hora de ejercitar la vida social, los residentes también disponen de un cine de aspecto teatral, un auditorio para conferencias, un centro multimedia para entretenimiento de los más pequeños y un lounge para fiestas y eventos privados, con su correspondiente cocina de apoyo.

También cuenta con conserjería las 24 horas, un “manager” del condominio a quien acudir ante cualquier necesidad, requerimiento o deseo,  y hasta espacio para guardar las bicicletas y cochecitos de bebés. Sin olvidar su amplio estacionamiento, un bien preciado (y escasísimo) en la ciudad de Nueva York. Por si hacía falta algo más, su ubicación privilegiada en el más que exclusivo Upper East Side, esa zona de Manhattan que se extiende entre el Central Park y el East River, y también alberga a Park Avenue, el Metropolitan Museum y la Quinta Avenida, termina de poner al alcance de la mano de los habitantes de The Laurel, todo lo que la cara más glamorosa de la Gran Manzana tiene para dar.

 

www.laurelcondominium.com