Exclusiva Perfección

Audemars Piguet

Hace ya más de 140 años que Audemars Piguet ha sabido dominar a la perfección la concepción, la fabricación y la producción de complicaciones. Basada en una filosofía cuyo foco está puesto en creaciones raras, valiosas y únicas, no es de extrañar que la firma se haya impuesto no sólo como una de las líderes en su rubro, sino también como pionera en la manufactura de piezas innovadoras y revolucionarias. Tal es el caso de su ya mítico Audemars Piguet con calendario perpetuo, que hoy a cien años desde su lanzamiento presenta su última versión.

Desde el principio de la humanidad, y hasta una época relativamente reciente, el Sol constituía nuestra única fuente de indicación de las horas, mientras que la luna, las estrellas y las constelaciones nos servían de calendario. Así fue como desde los inicios de la civilización, el hombre intentó por diferentes medios capturar el paso del tiempo en función de la posición del Sol.

Pero esta manera de medir el tiempo, utilizada en los calendarios simples, no tiene en cuenta los años bisiestos y no ajusta la fecha automáticamente para compensar las variaciones de un mes al otro en cuanto al número de días. La indicación de la fecha se debe corregir a mano cinco veces al año, el primero de Marzo, Mayo, Julio, Octubre y Diciembre.

Fue así como surgió el calendario perpetuo, el cual, basado en un micro mecanismo complejo, se encuentra concebido para ajustarse automáticamente a las variaciones de los días mensuales e incluso a los años bisiestos.

Entre otras cosas, el reloj sabe que el mes de Febrero cuenta con 28 días durante tres años consecutivos y que después viene un año bisiesto, durante el cual añade el día 29. En muchos sentidos es un verdadero ordenador analógico, que calcula las complejidades del calendario sin intervención del usuario, teniendo en cuenta automáticamente los meses de 28, 29, 30 y 31 días, y que no necesita la más mínima corrección hasta el 28 de Febrero de 2100.

Se cree que el primer calendario perpetuo se desarrolló en torno al 1800. En aquella época muy pocos relojeros eran capaces de producir relojes con calendarios perpetuos, excepto en un lugar, cerca del Valle de Joux, cuna de Audemars Piguet. De esta manera y siguiendo con su espíritu innovador, pero por sobre todo, persiguiendo la excelencia en las complicaciones de la manufactura relojera, la firma desarrolló dicho mecanismo convirtiéndolo en un sello de su identidad. Tal es así que uno de los relojes con calendario perpetuo más antiguos de los expuestos en el Museo Audemars Piguet se concibió antes incluso de la fundación de la empresa. Se trata de la primera versión del reloj escuela de Jules Louis Audemars, anterior a la fundación de Audemars Piguet en 1875. Posteriormente, y durante cerca de veinte años, lo transformó sin descanso. Este reloj de bolsillo de oro rosa de 18 quilates con complicaciones es una auténtica obra maestra, pues combina un mecanismo de repetición de cuartos con un segundero muerto independiente, una función insólita.

Luego, en las décadas de 1910 y 1920, Audemars Piguet empezó a producir relojes de bolsillo con calendario perpetuo estilizado, único en su género, que se distinguían de los modelos producidos por otras grandes marcas suizas. En 1921, por ejemplo, la Manufactura produjo un reloj de bolsillo cojín dotado de calendario perpetuo, un modelo inaudito vendido en 1923, fabricado en platino y oro amarillo de 18 quilates, cuya estética Art Déco está ornamentada con dígitos arábigos negros.

Los primeros relojes de pulsera con calendario perpetuo vieron la luz en el siglo XX. No obstante, estos modelos excepcionales no incluyen la indicación de los años bisiestos característica de los relojes de bolsillo, de los cuales tomaron su inspiración.

No es de extrañar entonces que Audemars Piguet continúe con su espíritu hacia la búsqueda de la excelencia presentando así, la última y más nueva evolución de su reloj con calendario perpetuo; el nuevo calibre 5134. De carga automática, se inspira ampliamente en su predecesor, el 2120, pero es más grande para ajustarse a la nueva caja de 41 mm. Su movimiento, de 4,31 mm de grosor y con meticulosos acabados, se puede admirar a través del fondo de cristal de zafiro con tratamiento anti reflectante.

Porque cuanto más fino es un movimiento, más complejos son su ensamblado y su ajuste. En efecto, algunos componentes son apenas más gruesos que un cabello y su manipulación y ensamblado requiere de una minuciosidad extrema. A pesar de esta dificultad, todos los acabados están realizados a mano en absoluto respeto de los más estrictos criterios de la Alta Relojería.

Otra de sus características más destacables es su barrilete suspendido, que permite una gran finura y se encuentra ornamentado con cotes de geneve, mientras que las ruedas están cercadas.

Por otro lado, la platina está perlada, mientras que todos los puentes están decorados y los flancos se encuentran satinados y sus ángulos pulidos. Uno de sus más destacables detalles es su masa oscilante de oro 22 quilates la cual lleva grabada la inscripción Audemars Piguet y su segmento externo está ornamentado con un motivo gran tapicería evocador del motivo emblemático de las esferas de Royal Oak.

Con una potente alquimia entre estética moderna y complicación tradicional de prestigio, el nuevo Calendario Perpetuo Royal Oak 2015 abre un nuevo capítulo en este formidable viaje que empezó hace 140 años y afirma así lo que hace largo tiempo Jules Audemars y Edward Auguste Piguet querían dejar en claro al mundo; su incomparable dedicación a la excelencia basada en el respeto, integridad, exclusividad, inspiración, sofisticación y pasión. Valores que perfeccionan y revelan el inigualable saber hacer de Audemars Piguet.

www.audemarspiguet.com

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